10 de Agosto de 2010
Historia del tiempo
Hace cosa de tres años me dio por intentar escribir una novela de ciencia ficción. Partí de una idea básica que iba desarrollando a medida que escribía, sin ninguna planificación (como suele ser mi método). Aunque la historia era de por sí imposible, había ciertos principios científicos básicos que debía respetar, para cumplir con algunas de las reglas que impone la ciencia ficción como género literario. Por lo menos debía lograr que el lector imaginara que la historia tenía una remotísima posibilidad de ser cierta.
Para eso, no cabía duda, debía jugar con las posibilidades que me ofrecían los agujeros negros, los túneles de gusano, las realidades alternas, las dimensiones paralelas y quien sabía “qué cosas raras más”. Así comencé a leer textos científicos que de otra manera, muy difícilmente hubiera conocido.
Comencé a leer sobre astronomía, física cuántica, astrobiología, viajes espaciales y temas semejantes, buscando informaciones bien precisas que le dieran alguna posibilidad científica de ser posible a la historia que yo quería escribir (y que me reservo de contar, porque comparto la superstición entre escritores de que si se cuenta un libro que todavía no se ha escrito, ya no se escribe).
Buscaba una respuesta y me quedé leyendo y descubriendo asuntos apasionantes sobre el universo, las nebulosas, las galaxias, las estrellas, la formación de los planetas, la posibilidad de vida en otros lugares, la materia negra, la carrera espacial entre la Unión Soviética y los Estados Unidos, los experimentos con animales y el envío de estos al espacio, así como varios temas más.
Fue también inevitable leer y repasar algunas novelas y cuentos de Ray Bradbury, Ursula K. Le Guin, Isaac Asimov, Arthur C. Clarke, Theodore Sturgeon, Frank Herbert, Stanislaw Lem y otros. Leyendo a estos autores me preguntaba una y otra vez, sin encontrar respuesta lógica alguna, por qué la ciencia ficción es considerada un género literario “menor”, cuando hay tantos extraordinarios libros entre los diversos autores que lo han cultivado. La escritura de la ciencia ficción no solamente supone las dificultades “normales” que implica la escritura de cualquier texto narrativo sino que tiene, como reto agregado, lograr encontrar un punto de coherencia entre la fantasía y la realidad científica, detalle que la puede llegar a convertir, a veces, hasta en una literatura premonitoria. Y si no, pensemos en varias de las novelas de Julio Verne.
14 de Julio de 2010
Invitación a presentación de Crónicas para Sentimentales
Quedan invitados si viven en Guatemala o estarán por allá el próximo 20 de julio para que nos acompañen en la presentación de Crónicas para sentimentales, en el marco de la Feria Internacional del Libro de Guatemala. Comentarios a cargo de José Luis Perdomo y Vanessa Núñez Handal. Por allá nos vemos...
12 de Julio de 2010
Diario de Alemania
1. Tres aviones, dos trenes y dos días de viaje después, arribo por fin a mi destino, la pequeña ciudad de Gütersloh, en Renania del Norte-Westfalia, Alemania.
Lo primero que veo al salir de la estación de tren son varios taxis. Encima de uno de ellos hay un pequeño televisor, conectado con un cable al interior. Cinco hombres están reunidos frente a él, viendo el partido Alemania-Ghana.
Son las 21:48 de la noche, pero parecen las cinco de la tarde. Así es en verano. La luz del sol dura hasta pasadas las 10 y media de la noche y a las 4 de la mañana ya está de nuevo claro.
Subo al taxi y le pregunto al chofer quién va ganando el partido. La pregunta es superflua. Alemania, naturalmente, me dice con tremenda sonrisa. Uno a cero.
Mientras me lleva al hotel, noto que las calles están virtualmente desiertas. No se mira gente en la calle, tampoco muchos carros. Los pocos que se miran llevan una banderita alemana. El único lugar donde veo gente es cuando pasamos por una kneipe o bar. El jardín está lleno de fanáticos sentados en bancas de madera, viendo el partido en pantalla gigante mientras empinan unas cervezas. Ya casi llegando al hotel, un par de niños parados en la acera tocan un tambor y ondean la bandera alemana con un frenesí tan contagioso que me hacen reír. El taxista me mira por el retrovisor y ríe conmigo.
9 de Julio de 2010
Mi nuevo libro: Crónicas para sentimentales
Entre las múltiples cosas que se han estado cocinando entre bambalinas en la montaña rusa que es mi vida (dice un amigo que mi vida es una novela... ¡créanle!), entre esas cosas, digo, he estado dándole los toques finales a la aparición de un nuevo libro, corrigiendo pruebas, seleccionando portada y hasta dejándome tomar fotos para la solapa (ODIO tomarme y que me tomen fotos, lo odio, lo odio, lo odio, lo odio...).
Es una colección de cuentos y se llama Crónicas para sentimentales. No quisiera mucho hablar de su contenido para no prejuiciar ni encauzar la lectura ajena, ya cada quien se hará sus propia ideas.
El libro lo publica F&G Editores de Guatemala. Sí, ya sé, he sido una promiscua editorial. Casi todos mis libros están publicados por otra editorial. Tengo (con este) 8 libros publicados en 6 editoriales. F&G me parece el proyecto más respetado actualmente en la región, con un sistema probado de distribución en espacios y países que me interesan y además, un detalle muy importante en estos modernos tiempos: el libro se puede adquirir por internet a través de su página, algo que ninguna otra editorial me ha cumplido (aunque lo ofrecen, pero nunca concretan).
Por lo demás, les dejo el enlace que comenta un poco del contenido y el tono de los libros, una contraportada que me parece capta bien el espíritu del libro.
Diré también que estos cuentos fueron escritos en el mismo período creativo de Cuentos sucios. En ese sentido es, digamos, un libro “viejo”, por lo menos en el sentido que se escribió ya hace bastante rato. Pero había quedado guardado ahí en la gaveta por motivos bastante ajenos a mi voluntad.
7 de Julio de 2010
Trabajar cansa, Cesare Pavese
Atravesar una calle para escapar de casa
lo hace sólo un muchacho, pero este hombre que anda
todo el día las calles, ya no es un muchacho
y no huye de casa.
Hay en el verano
tardes en que las plazas quedan vacías, tendidas
bajo el sol que ya empieza a ponerse, y este hombre que llega
por una avenida de inútiles plantas, se detiene.
¿Vale la pena estar solo para quedarse siempre solo?
Callejear únicamente, las plazas y las calles
están vacías. Es preciso detener a una mujer
y hablarle y decidirle a que viva con uno.
Si no, uno habla solo. Por eso algunas veces
el borracho nocturno comienza a parlotear
y explica los proyectos de toda su vida.
No es cierto que esperando en la plaza desierta
te encuentres con alguno, pero el que anda las calles
a ratos se detiene. Pero si fueran dos,
aun andando las calles, la casa ya estaría
donde aquella mujer, y valdría la pena.
Por la noche la plaza vuelve a quedar desierta
y este hombre que la cruza no ve los edificios
tras las luces inútiles, pues ya no alza los ojos:
sólo ve el empedrado, que hicieron otros hombres
de endurecidas manos, como lo están las suyas.
No es correcto quedarse en la plaza desierta.
Seguro que está en la calle aquella mujer
que, al pedírselo, quiera ayudar en la casa.
(En internet hay dos versiones muy diferentes de este poema con el mismo título. La que reproduzco aquí es la que coincide con la publicada en Le Poesie, Cesare Pavese, Einaudi Tascabili, 1998, Turín. Mi edición está en italiano. Desafortunadamente este poema, encontrado en internet, no detalla quién lo tradujo).
5 de Julio de 2010
Para recuperar San Salvador
No sé si San Salvador era una ciudad bella o no, pero me gustaba. El centro en los años 60, ése centro que conocí cuando me tocó ser niña y adolescente, tenía algo que al día de hoy conmueve mis recuerdos.
Todavía era una niña cuando abrió el almacén Simán en el centro. Recuerdo que el hecho de que construyeran aquel edificio fue tomado como una muestra de progreso. San Salvador se modernizaba. Era la primera tienda por departamentos del país. Había un silencioso y compartido orgullo nacional en eso.
No recuerdo dónde estaba antes el almacén original pero para aquellos años, el nuevo edificio era “grande” y era de lo más moderno de la ciudad. No sólo eso. Se dieron el lujo de adornar las porciones de acera que le correspondían con enchapados de mármol. Tenían vitrinas que iban adornando con escenas de acuerdo a la temporada correspondiente de compras. Durante los primeros días de su apertura, la gente iba nada más por conocer todo lo que ofrecía. Una de las grandes novedades era además que en el interior habían escaleras eléctricas.
Hace unos días se anunció que la familia Simán está considerando trasladar ese almacén, que se convirtió en emblemático de la ciudad pero también en un punto de referencia urbana. El motivo para trasladarlo es la poca afluencia de clientes debido a las ventas callejeras que cubren por completo las aceras del almacén, así como la inseguridad de la zona.
2 de Julio de 2010
A la Casa del Escritor
Hace ya ratos que me aparezco por aquí de manera irregular. Motivos para esas esporádicas apariciones han habido varias: desde una sobrecarga de trabajo hasta no tener nada que decir o guardar lo que tengo que decir para mi columna quincenal. Ya lo dije alguna vez, desde que volví a El Salvador siento que todo ha sido como una montaña rusa: a veces subir la cuesta con terrible esfuerzo y otras bajar a velocidades temerarias por la pendiente temiendo se vaya a descarrilar el carrito o temiendo que la fuerza del viento te arranque la cabellera de raíz.
No creo que ahora esté entrando en la parte planita de la montaña rusa, en que el carrito parece descansar ni mucho menos terminar el trayecto. Pero espero retomar este espacio con algo más de regularidad. Hay muchas cosas que tengo en la mente, muchos enlaces que compartir y otras cosas que irán aconteciendo en próximos meses.
Por el momento, y como quizás ya algunos saben, he sido nombrada directora de la Casa del Escritor y por ahí estaremos encarrilando algunos esfuerzos y sueños literarios. Gracias de corazón a todos los que han escrito por todas las vías posibles y manifestado su apoyo y sus felicitaciones. En su momento estaré compartiendo informaciones y noticias de lo que estaremos haciendo en aquel espacio.




